Soy bailarina profesional y Miguel es mi osteópata desde hace tres años. Gracias a su visión integrativa del cuerpo, he podido recuperarme de lesiones que arrastraba desde hace mucho tiempo y que limitaban mi actividad profesional, puesto que cuenta con amplios conocimientos en diferentes disciplinas que abarcan lo anatómico, lo fisiológico y lo psicológico. Tiene un don especial para conectar con los pacientes y mucha creatividad a la hora de abordar ciertas dolencias. Destaco su gran implicación, no solo en las sesiones presenciales sino también como guía para que los pacientes seamos parte activa de nuestra recuperación.